Maternidad Extrema

Hoy hace un año me estrenaba como madre y estrenaba, dicho sea de paso, el amor más profundo, visceral e irracional que he conocido. Hace un año también estrenaba una etapa de mi vida en la que haría cosas que nunca habría imaginado. Cosas como ir al baño con un bebé en brazos (y no sólo para mear…), no lavarme el pelo en días o depilarme una pierna y siete días después depilarme la otra. 

Algunos días me he sentido prisionera en mi propia casa y otros he rezado a Dios, a Alá, a Cthulhu y, si hubiera tenido tiempo y una cabra, habría hecho un sacrificio para conseguir que alguien viniera un rato y me trajera algo de comida caliente.

Y es que si la maternidad es una actividad de riesgo, la maternidad en solitario y en un país extranjero es como escalar el Himalaya en chanclas.

Sí, el embarazo es un infierno y la maternidad extrema es un asco.

Leo en otros blogs entradas que listan productos “must have” para los primeros meses del bebé, otros con un perfil más “happy flower” que reivindican que la única cosa imprescindible para criar un hijo es tener “mucho amor”. Disiento de ambos. Lo que de verdad necesitas para tener un bebé y mantener la cordura es tener abuelos.

Que gran invento los abuelos! Compuestos por madres y padres más pesados que la lectura del BOE o por odiosos suegros que opinan sin ton ni son. No importa cómo sean, atesoralos como si tuvieras entre las manos un boleto premiado de la Primitiva.

En mi caso no ha sido posible tenerlos cerca ya que, como os adelantaba antes, cuando la canija tenía dos meses me mudé a Suiza y aquí sigo, hasta que se me acabe la excedencia por maternidad, sin hablar ni una palabra de Alemán y teniendo más choque culturales que el muñeco de pruebas de la Renault.

Ya os contaré… He vuelto!

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2 comentarios

  1. Hola Gemma!

    Bueno, bueno bueno qué sorpresa descubrir que has vuelto a escribir… y encima que, como yo, vives en Suiza 🙂

    Empecé a seguir tu blog hace un año y medio más o menos, totalmente por casualidad, y aunque todavía no soy madre me enganchó la autenticidad con la que transmitías la realidad de tu embarazo, en contraste con el bombardeo constante al que estamos sometidas las mujeres para idiotizarnos e interiorizar que el embarazo es esa etapa de felicidad extrema y risas mil en la que estamos “más guapas que nunca”, sudamos Channel N° 5 y defecamos arcoiris xD

    Por cierto, divertidísimo el último post. Cuando sea madre me iré al hospital a dar a luz con espada, casco y un escudo medieval, por lo menos.

    Si andas por zona Zürich y te apetece un café ya sabes 😉

    Un abrazo,
    Sara

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    1. Gracias Sara! Yo sigo tu blog desde el principio de los tiempos, te diría que desde que lo publicabas en las paredes de una caverna… Ahora en serio, te sigo desde el principio. En octubre del 2013 trasladaron a el padre de la criatura aquí y sabía que tarde o temprano acabaría viviendo en Suiza. Tus post me han ayudado muchísimo a entender a esta gente, que son más raros que un gato verde… No sabes la de veces que le digo a mi marido: – mira que acaba de escribir Sara! Nosotros estamos en Basel, así que si te animas aquí te esperamos. Muchos Besos!!!!

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